Dos maneras de colorear una bola
La bola sola
Ocupa casi toda la hoja y se divide en bandas: copos, lunares, festones, estrellas, ondas. Cada banda admite un color distinto, y los motivos pequeños te dejan jugar con rotuladores finos.
La bola con escenario
Aparece entre ramas de abeto, hojas de acebo y flores de Pascua, con un reno y copos de nieve en su interior, o en brazos de dos niños que la llevan por el jardín.
Hay también una lámina con seis bolas de formas variadas y otra con tres bolas colgadas de una misma rama. Para empezar con un abeto entero, pasa por árbol de Navidad para colorear.
Las bolas de cristal vienen de Lauscha
Los sopladores de vidrio de Lauscha, en Turingia (Alemania), hicieron adornos de cristal para el árbol a partir de mediados del siglo XIX.
Una bola de Navidad es una esfera con un casquillo arriba, de donde cuelga, y mucha superficie para decorar. En los dibujos cuelga de un cordón, de un lazo o de una anilla.
Cómo organizar los colores
- Elige tres o cuatro colores para toda la hoja y repítelos en bandas alternas.
- Rellena primero las bandas grandes y deja los lunares y los puntos para el final.
- Usa un lápiz más oscuro del mismo color para marcar el borde de las bandas.
- En la bola que guarda un reno entre copos, pinta primero el reno y deja los copos en blanco.
- Si una bola tiene un dibujo circular alrededor de un rosetón, pinta de dentro hacia fuera, como en un mandala de Navidad.
Con la hoja ya coloreada, recorta la bola, pega un hilo por detrás y cuélgala en la ventana.